No tengamos miedo de preguntar para no seguir doblando clavos y para conservar todos los dedos intactos. Hay algunas cosillas a tener en cuenta a la hora de realizar esta tarea que parece fácil pero no lo es.

Tipo de maderas
Primero y principal hay que distinguir la madera que vamos a emplear. Hay maderas más densas que otras, las primeras tienen las fibras más juntas y son más propensas a quebrarse al introducir el clavo. Por el contrario una madera menos densa es más suave y evitaremos este efecto. Entonces, si la madera es menos densa, o blanda no tendremos mucho problema con este punto, si es dura tenemos dos opciones, o realizar un agujero previo con una mecha más fina que el clavo o trabajar con tornillos directamente.
 
Espesor del clavo
Otra cosa muy importante es el espesor del clavo, si es muy fino y la madera es densa (dura) vamos a proceder a doblarlo fácilmente. Elijamos el clavo que sea suficientemente firme como para unir la madera que queremos clavar. Existen en el mercado clavos de varios espesores.
 
Evitar el vacío
Si pretendemos clavar en el aire seguramente pasaran alguna de estas cuatro cosas, o el clavo se doblará, la madera se quebrará, quizás nunca terminemos de clavar viendo que golpeamos y golpeamos y el clavo no avanza o lograremos nuestro objetivo con mucho esfuerzo y gasto de energía... Si queremos clavar necesitamos golpear sobre una superficie firme, si el trabajo lo hacemos en una mesa, tratemos de realizar el trabajo arriba de una pata de la mesa de trabajo para que el golpe tenga efecto. Si clavamos en una sección fuera de las patas debajo del golpe nos estará faltando un sostén y cuanta más fuerza apliquemos mayor será el efecto elástico y la fuerza aplicada volverá en sentido contrario. Evitar clavar en forma vertical, siempre colocar las superficies en forma horizontal y con un soporte debajo.
 
 
 
Largo del clavo
Antes de realizar el clavado de las maderas necesitamos medir el clavo para saber que no va a traspasar la segunda madera. Si pasará esto podríamos lastimarnos, rayar superficies y sin dudas será un trabajo mal hecho. Pongamos al costado de las dos maderas el clavo para medir si su longitud es la correcta.
 
Como agarrar los clavos
Primero y principal sin miedo, el miedo hace temblar nuestras manos y es justamente lo que no queremos que pase. Solamente debemos agarrar el clavo para dar el primer golpe, una vez que se haya introducido mínimamente en la madera ya lo podemos soltar y seguir martillando. Si el miedo nos gana podemos rompernos un dedo. Una técnica para evitar esto es utilizar una pinza de punta, un broche o una simple cartulina para sostener el clavo. Una vez que agarremos coraje ya no lo vamos a necesitar.
 
Selección del martillo
El martillo debe ser cómodo para nuestras manos y brazos, hay martillos de todo tipo, debemos usar uno que nos quede cómodo. Siempre agarrarlo de la punta del mango, lo más lejos que podamos para dar un buen golpe, un golpe limpio y nivelado. De esta forma trabajará el martillo y no nosotros. Siempre tratar de matar el brillo del martillo en la superficie de contacto con el clavo. Esto lo podemos hacer con una simple lija o raspándolo contra el piso. Es tan sólo para que tenga mayor agarre con la cabeza del clavo y de esta forma evitamos que se patine.
 
Unión de maderas
Si necesitamos colocar varios clavos no debemos clavar exactamente los clavos alineados sino en ángulo para trabar los clavos y las maderas. Siempre que podamos y que sepamos que esa estructura no se va a separar utilicemos también entre las maderas un poco de cola vinílica. Esto ayudará a que la unión sea más firme y duradera.
 
 
Practica mucho
Si necesitamos colocaCuanta más práctica, más vas a entender el proceso y evitarás accidentes. Debes tomarlo como una tarea semanal, es muy bueno para descargar estrés del trabajo y poner en juego la concentración de la mente, de los movimientos, de la respiración y focalizarnos por un momento.
Cualquier duda... escribinos o vení a clases a charlar con el profe.